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El río Segura y sus ecosistemas

El río Segura es un río mediterráneo ubicado en una zona semiárida, que presenta unas singulares condiciones ecológicas y ambientales, como la escasez e irregularidad de buena parte de su recorrido así como de la mayoría de sus afluentes, normalmente ramblas. Sus aguas presentan un cierto carácter salino, motivado por el tipo de materiales geológicos y litológicos existentes en su cuenca.

El Segura ha venido manteniendo en su curso alto diversos tramos con bosque de ribera bien conservado, con especies como álamos, chopos, olmos, fresnos y tarays, junto a saucedas arbustivas, zarzamoras y madreselvas, entre otras.

Las actuaciones realizadas en el marco del Plan de Defensa de Avenidas de la Cuenca del Segura de 1987, con tramos encauzados y presas, provocaron la disminución del bosque de ribera en las zonas de la vega, afectando a la mayor parte de las alamedas de la cuenca, quedando reducidas a pequeñas y aisladas manchas. La practica desaparición de gran parte de la vegetación de ribera, a dado lugar a una hilera de árboles en los márgenes del cauce y a una franja de carrizos y cañas, facilitando la ocupación de terrenos fluviales con fines principalmente agrícolas.

segura

En Molina de Segura el río comprende desde el Soto del Hondon en el límite del término municipal de Lorquí, hasta la Contraparada, ya en el término municipal de Murcia, con una longitud total de 16.778 m.  En este tramo el río ha venido sufriendo continuas agresiones y procesos de degradación, aunque en los últimos años se han realizado programas de conservación, que ha posibilitado la recuperación de varias zonas, destacando los sotos Los Alamos y La Hijuela.

Ecosistemas Fluviales

Los ecosistemas fluviales poseen múltiples valores ecológicos y desempeñan variadas funciones ambientales entre las que destacamos las siguientes:

  • Contribuyen al mantenimiento de la biodiversidad, tanto por los propios ecosistemas fluviales como por ser zonas con presencia de agua y gran productividad. De forma indirecta también contribuyen al mantenimiento de muchas especies faunísticas del entorno.
  • Constituyen corredores ecológicos naturales, permitiendo la intercomunicación de diversas poblaciones animales.
  • Contribuyen a procesos ecológicos esenciales, como la autodepuración natural de las aguas. La vegetación de humedales y riberas fluviales posee unas excepcionales cualidades para la retención y eliminación de los nitratos y fosfatos procedentes de los drenajes agrícolas y causantes de la eutrofización.
  • La vegetación de ribera favorece la laminación de avenidas, impide la proliferación de cañas, estabiliza los márgenes y frena la fuerza de las aguas que pueda erosionarlos. Además, retarda la crecida, ya que el agua inunda y ocupa los sotos naturales.
  • Los ecosistemas fluviales poseen una gran belleza y presentan un microclima más fresco,  por lo que son especialmente interesantes para el senderismo, el turismo de la naturaleza, la educación ambiental, y como espacio para el descanso y recreo de la ciudadanía.

Principales usos del suelo

En el estudio-diagnóstico “Estado de conservación del río Segura a su paso por Molina de Segura” realizado por la Concejalía de Medio Ambiente en el año 2008, se establecen cuatro usos de suelo en torno al río y su vega.

En base a la información cartográfica y ortofotográfica, y utilizando el GPS se describe la superficie y tipo de uso de suelo (cultivo, residencial, industrial, etc.), así como las especies de plantas de ribera y los cultivos principales en el entorno de la ribera. También se localizan en el mapa todas las manchas de vegetación natural. Se establecen 4 usos de suelo:

Incluye la vegetación de ribera y algunas manchas de matorral y roquedo existentes en Molina de Segura.

Son espacios abiertos, bien por ser cultivos de secano, cultivos abandonados de escasa cobertura o terrenos labrados, en barbecho o sembrados que aún no se han puesto en regadío.

Se han agrupado en este tipo los usos más humanizados. En general predominan los terrenos de huerta con cultivos variados y con una casa de primera o segunda residencia. Algunos de estos huertos han sido alterados y presentan el aspecto de un solar para construcción. En algunos tramos hay algunos usos que hemos considerado industriales, como el circuito de prácticas de coches, un almacén de madera y el recinto de la Contraparada.

En general son extensiones mayores que los huertos y suelen carecer de casas. Su vocación es la producción agrícola. Las hortalizas son más frecuentes en los últimos tramos.

Los principales usos observados en esta franja que rodea (e incluye) al río Segura a su paso por Molina de Segura son los ligados en origen a la actividad agrícola, principalmente de regadío. Así, las zonas de uso agrícola y los huertos suponen el 56% de la superficie que rodea al río, siendo además casi un de 30% la superficie de cultivos de secano, labrados y eriales. La vegetación natural llega a suponer el 15%. Lógicamente en una evaluación que incluyera toda la huerta de Molina de Segura el porcentaje de vegetación natural se reduciría notablemente al no existir más espacios naturales entre el río y la ciudad.   

En la entrada del río a Molina de Segura en su límite con Lorquí, el río presenta trazas de vegetación natural con varios ejemplares de álamos (2 manchas). Los cultivos limítrofes son de frutales y cítricos, y junto a los eriales y secanos.

Conforme avanzamos aguas abajo nos encontramos con una importante mancha de vegetación, el Soto de los Álamos. Los huertos y cultivos de frutales suponen casi la mitad de la superficie, aunque eriales y secanos son muy representativos (35%). Entre los cultivos destacan el albaricoque, los limones, hortalizas y melocotones.

Al llegar al puente de la carretera de Alguazas el río presenta trazas de vegetación natural aislada (algunos álamos y olmos). Pasado el puente aparece una zona repoblada con especies de otros hábitats (pinos, morera, higueras) y exóticas (cinamomos). Frutales variados, hortalizas, patatas y maíz constituyen el 31%.

Llegando al soto La Hijuela encontramos diversas manchas de vegetación natural, algunas aisladas (chopos y álamos). El Soto de la Hijuela, actualmente en proceso de repoblación y mejora, presenta un buen estado de conservación.

Pasada la desembocadura de la rambla Los Calderones el río presenta algunas manchas de vegetación natural (álamos y tarays). Los cultivos de frutales son más escasos (11%).

A la altura de la Ribera de Molina presenta algún ejemplar de álamo aislado así como manchas de cañaveral disperso fuera del cauce. Los vallados son escasos, y entre los huertos y zonas urbanizadas se alcanza el 42.5% del total. Cultivos de frutales variados y hortalizas son el segundo grupo más frecuente, con el 23%.

En su tramo final presenta algunos ejemplares de álamo y taray dispersos, así como una zona de roquedo y matorral. Nos encontramos eriales y cultivos de frutales y hortalizas.

De esta manera la vegetación de ribera (álamos, olmos y tarays, principalmente) ocupa 641 metros (3.82%), las especies exóticas y alóctonas ocupan 110 m. (0.66%) y los cañaverales ocupan 16027 m. (95.52%) de la ribera del río Segura a su paso por Molina de Segura. La distribución de estas manchas de bosque de ribera no es homogénea.

El Soto La Hijuela y otras manchas menores presentan la mayor proporción de vegetación natural de ribera, con 243 m. El Soto los Álamos, con 160 m es el segundo soto con mayor longitud de vegetación natural.

En conclusión, según los resultados obtenidos en el estudio-diagnostico del río realizado en 2008, desde el agua hasta algunos centenares de metros (menos de 500 m.) hacia el exterior del río, solo el 15% de la superficie puede considerarse como con vegetación natural o hábitat natural (incluyendo cañaverales, matorrales, etc.).

Por lo tanto, partimos de un escenario humanizado históricamente y profundamente alterado, en cuanto a las características que definen a un ecosistema de ribera (flujo de caudal, cauces y franjas de vegetación naturales, y conexión con otros ecosistemas). Aún así, los restos y pequeñas manchas de vegetación de ribera pueden ser de gran importancia para las especies que hoy existen en la región, además de un recurso importante para el recreo y la calidad de vida de las personas.

Vegetación y Fauna

Conclusiones

Se constata que en los últimos años ha mejorado la calidad de las aguas en el río Segura a su paso por Molina de Segura, debido al avance en la depuración de aguas, que ha evitado gran cantidad de aportes orgánicos.

Asimismo, determinadas zonas están siendo objeto de actuaciones de recuperación,  principalmente el Soto La Hijuela, donde se constata una mejora en el hábitat asociado al ecosistema de ribera.

Las zonas con mayor presencia de vegetación de ribera autóctona (desde la rambla del Salar Gordo hasta el Soto La Hijuela) presentan mayor diversidad de fauna.

Dada la fisionomía que presenta el cauce hoy día, donde la mayoría del tramo del río Segura correspondiente al término municipal de Molina de Segura se encuentra encauzado, resulta difícil la recuperación del ecosistema de ribera a su estado original puesto que se hace imposible generar los gradientes de humedad que caracterizan a la vegetación asociada al río. Asimismo, parte del dominio público hidraúlico se encuentra ocupado por tierras en cultivo o caminos que dan acceso a las propiedades, lo cual se suma a lo anteriormente citado como aspecto que dificulta la regeneración de la ribera.

Aunque la calidad del agua ha mejorado, se constata que el caudal está disminuyendo en los últimos años. Se considera imprescindible emprender diversas actuaciones que repercutan en el mantenimiento, como mínimo, del caudal ecológico para evitar el deterioro y degradación de este ecosistema.

En determinadas zonas donde se produce el arranque selectivo de cañas, evitando la entrada de maquinaria para el arranque de cañas, en los bordes de manchas de vegetación riparia, se observa el rebrote de especies propias del bosque de ribera, principalmente del álamo blanco.

En cuanto al uso público del río por parte de la población, y según se comprueba por los trabajos de campo y entrevistas realizadas, existe un aumento en el número de personas que utilizan el entorno del río para pasear y realizar actividades deportivas. Asimismo, se constata un aumento en la presencia de pescadores en diversos tramos del río, lo que se considera repercute positivamente en la percepción que se tiene del río.