Cerca de 200 especies enriquecen la biodiversidad de su paisaje vegetal

La riqueza de la flora del P. E. Vicente Blanes se debe, en rasgos generales, a la gran variedad de condiciones bioclimáticas, edáficas, geológicas y orográficas que se han dado en el territorio a lo largo del tiempo. A todo esto hay que añadir la influencia humana presente en la zona desde la prehistoria.

Todos estos factores han ido modelando el paisaje vegetal que ahora encontramos. Es importante recordar que los suelos actuales del Parque sobre los que se asienta la vegetación, son depósitos de rocas formadas hace millones de años en el fondo del mar y en grandes lagunas costeras.

Este Parque fue declarado como tal por el Ayuntamiento de Molina de Segura en 1998 y desde entonces se ha venido trabajando para recuperar parte de la vegetación natural que en otros tiempos debió tener.

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Para entender la vegetación actual, resultado de la interacción entre la especie humana y la naturaleza, hay que conocer la vegetación potencial, aquella en equilibrio con las condiciones climato-edafológicas (es decir, del clima y de los suelos) y reveladora de las posibilidades de un territorio dado. Si esas condiciones se dieran la vegetación potencial del Vicente Blanes estaría básicamente formada por un denso chaparral de coscoja (Quercus coccifera) con ejemplares de importante altura (más de 2 m. en algunos casos) y un acompañamiento de especies como espino negro (Rhamnus lycioides), rubia (Rubia peregrina), arenaria (Arenaria montana), enebro (Juniperus oxycedrus) y algún torvisco (Daphne gnidium).

Las especies vegetales actuales del Parque se hallan agrupadas en comunidades que se distribuyen, en función del clima y la altitud, en diferentes pisos de vegetación. Estos pisos vienen determinados por la orografía y el predominio de algunas especies sobre otras, que denominarán, a su vez las formaciones vegetales más características, tales como los pinares, espartales, tomillares, etc.

El paisaje está dominado por matorral de mediano y bajo porte, sobre todo de romero, esparto, lentisco, espino negro, Romero macho y, de forma dispersa, de árboles como pino carrasco, en las zonas con más pendiente y orientadas al norte (umbría), y otras especies naturalizadas como higuera y olivo, en este caso en las inmediaciones de las zonas cultivadas.

En el Vicente Blanes la vegetación está compuesta principalmente por especies adaptadas a vivir gran parte del año en unas condiciones duras. El viento, la escasez de suelo, las escasas precipitaciones, entre otros factores, tienen como consecuencia que el paisaje dominante sea el matorral de pequeño o mediano tamaño. Encontramos también un reducido número de especies que sólo viven en suelos ricos en yesos, como es el caso de una zamarrilla (Teucrium libanitis) o de la mejorana (Thymus membranaceus). Se dan sobre todo en la zona del ramblizo. En zonas de cultivos se desarrolla la denominada vegetación arvense. Nos referimos a especies como amapola, ortiga, avena, verdolaga, campanilla o correhuela, hierba berruguera, etc. A menudo muestran afinidades diferentes con los distintos cultivos (almendro, cereal, vid, etc.).

Como ejemplos de endemismos encontramos en el Parque, Artemisia barrelieriAvenula murcicaHelianthemum almerienseHelianthemum cinereum subsp. cinereumTeucrium libanitisThymus hyemalis. Otras plantas son los llamados iberoafricanismos. Estas son plantas que presentan una distribución muy reducida en la Península Ibérica y además se encuentran presentes en el Norte de África únicamente. Como ejemplos encontramos: Anthyllis ternifloraAsphodelus tenuifoliusHalogeton sativusHammada articulataHelianthemum viscariumLaunaea laniferaSalsola genistoides.

En cuanto a la flora criptogámica, es decir, musgos, líquenes, algas y hongos no son abundantes ni diversos en el Parque. Los musgos, aunque sus condiciones óptimas son otras de mayor humedad, tienen algunas especies adaptadas a las condiciones del Parque. Los podemos encontrar en rocas resguardadas y en las zonas más umbrosas principalmente. Dentro del grupo líquenes, que debemos recordar que son la unión de un alga y un hongo de la que ambos sacan beneficio (simbiosis), encontramos también varias especies. Como curiosidad y por la facilidad de ser observados podemos destacar los líquenes que crecen sobre los yesos del Parque. Fuera de los yesos, para ser observados debemos buscar en las rocas. Es interesante comentar lo lento del crecimiento de estos organismos, basta decir que uno de estos líquenes que tenga un diámetro de varios centímetros es probable que tenga muchas decenas de años.  En cuanto a las algas, en cuanto llueve algo y se forman charcos que perduran algunos días, aparecen algas. La mayoría de tamaño microscópico. Pero en el pequeño embalse del Parque seguro que podemos encontrar algunas algas de mayor tamaño. El grupo de los hongos es abundante en el Parque.