Medio físico del parque



El régimen climático del Parque Ecológico no se conoce en detalle dada la inexistencia de datos estacionales termopluviométricos. Por ello se han extrapolado los datos de las estaciones climáticas más próximas (Abarán-sierra de la Pila nº 7150, Fortuna nº 7237 y Pinoso nº 7147). Las precipitaciones en tales estaciones oscilan entre 280 y 335 mm/año. Un régimen típicamente mediterráneo, con máximas pluviométricas en octubre y abril y mínimas en julio- agosto y diciembre- enero. La temperatura media anual supera ligeramente los 18º C.

Junto con el clima y las actividades humanas, uno de los factores que ha condicionado el tipo de vegetación existente actualmente en el parque y en su entorno es, sin lugar a dudas, las características geológicas presentes en la zona, como son el relieve y su orientación, y el substrato geológico.



El relieve del Parque, producto de la Orogenia Alpina, tiene su máxima representación en las alineaciones montañosas que lo flanquean al oeste (Los Coloraos), norte (sierra de la Pila, sierra del Águila y loma de Planes) y este  (sierra del Lugar), y que condicionan zonas con diferentes características microclimáticas en cuanto  a su altitud, orientación con respecto a los rayos solares y al viento, composición y humedad del suelo, precipitaciones. Esto condiciona la presencia, distribución y crecimiento de las diferentes asociaciones vegetales del Parque.



Los materiales geológicos presentes en el parque son de origen sedimentario y se formaron mayoritariamente  en ambientes marinos de finales del Mesozoico (Cretácico) y del Terciario (Mioceno superior), aunque también existen sedimentos continentales de principios de la era mesozoica (Triásico) y plio-cuaternarios.

Los materiales triásicos de hace más de 200 millones de años, afloran principalmente en el sur del Parque, en el paraje de la Poza y Los Colorados, y se extienden hasta la zona nororiental. Representan sedimentos continentales de lagunas salobres, que eran inundadas periódicamente por el mar y que estaban sometidas a la acción de un clima muy cálido y árido. Están constituidos por areniscas silíceas, dolomías, arcillas, margas y yesos versicolores. Son éstos últimos, las arcillas y margas, los que más condicionan la vegetación de algunas zonas del parque, por ser materiales impermeables, lo que da lugar al afloramiento de aguas freáticas como el humedal del paraje de la Poza. La presencia en algunas zonas de sales conlleva la aparición de vegetación denominada ‘gipsícola’ (=relativo a yesos), adaptada a este tipo de litologías salinas, como Teucrium libanitis.

El resto del Parque está ocupado por materiales calcáreos o margosos, depositados en ambientes marinos y recubiertos en numerosas ocasiones por sedimentos continentales plio-cuaternarios. Ello, unido al clima, determina la presencia de vegetación poco exigente o adaptada a sustratos calcáreos, con suelos poco desarrollados, como Anthyllus cytisoides, Ephedra fragilis, Lygeum spartum.

Así, en la zona noroccidental y al norte aparecen margas, margocalizas y areniscas calcáreas con restos fosilizados de ammonites, equinodermos y braquiópodos, sedimentadas en ambientes marinos cretácicos (hace unos 100 millones de años). Este hecho genera en las proximidades del Parque la existencia de pequeñas surgencias de aguas subterráneas, que originan la formación de travertinos, una original formación sobre las raíces y tallos de vegetación existente al precipitar los carbonatos de las aguas sobre la vegetación existente.