Criterios de gestión
La gestión de este Parque municipal desde su creación en el año 1997 y su adecuación para el uso público comenzada en junio de 1999, la realizan el Servicio del Medio Natural de la Concejalía de Medio Ambiente, con programas anuales de conservación y mejora del mismo, siendo su directora la bióloga municipal Carmen Mondéjar Gil (Moción aprobada en Pleno del 27/05/99).
Todos los proyectos y actuaciones que se realizan en el Parque siguen los criterios que marcó el trabajo del ecologista Vicente Blanes (según moción aprobada en Pleno del 27/05/99), que se exponen a continuación:
- Se respete y potencie la regeneración natural y la restauración del paisaje.
- Se contemple exclusivamente el empleo de las especies autóctonas propias del lugar en aquellas zonas que todavía no han sido repobladas. Hay que emplear una diversidad de especies arbóreas y arbustivas autóctonas y renunciar a los monocultivos de pinos o de cualquier tipo.
- Cualquier actuación forestal en la zona debe ser diseñada y organizada con criterios ecológicos y sociales, para obtener de este espacio la mayor productividad ecológica y los beneficios en cuanto a protección de los recursos naturales, principalmente del suelo y del agua.
- La obtención de estos beneficios debe ser compatible con la estabilidad y persistencia de los usos tradicionales, como el esparto y las aromáticas, y contribuir a la mejora de la calidad de vida de las poblaciones del entorno, mediante una gestión integrada de sus recursos y de sus usos múltiples y diversos.
- Se respetarán los valores geológicos y arqueológicos de la zona
- Toda actuación, obra o infraestructura que se realice en el lugar debe estar justificada y regida por criterios de planificación y sostenibilidad, evitando la proliferación de obras y procurando que en todo éstas se realicen de acuerdo a las tipologías de edificación propias de la cultura tradicional del medio rural del campo de Molina.
- Dichas actuaciones se llevarán a cabo con el menor impacto ambiental posible y finalizadas éstas se restablecerá la situación inicial del entorno.
- Se deben realizar trabajos de mantenimiento durante los primeros años de la reforestación para garantizar la buena marcha de la misma.
- Las repoblaciones que se tengan que realizar han de efectuarse con técnicas manuales, con herramientas ligeras, que son las únicas que garantizan los mínimos impactos ecológicos, además de generar más puestos de trabajo por unidad de inversión. La maquinaria pesada se debe descartar, salvo situaciones muy particulares, dados los efectos negativos sobre le vegetación preexistente y el suelo fértil.
- Establecer sistemas de plantación respetuosos con el medio ambiente. Evitando el empleo de aterrazamientos, subsolados, acaballonados con desfonde, plantación en hileras...
- Potenciar la creación en el municipio de viveros de planta autóctona para abastecer las necesidades de planta en esta zona y otras del municipio.
- Las especies a emplear en la zona que queda por reforestar y en la reposición, se procurará que tengan una certificación de origen adecuada que garantice su carácter autóctono y su calidad.
- Para conseguir una mayor biodiversidad, una vez que ya se ha realizada la primera reforestación, sería conveniente que las especies a utilizar a partir de ahora sigan la siguiente proporción: 25% pino carrasco (Pinus halepensis),15% carrasca (Quercus ilex) y coscoja (Quercus coccifera), 15% acebuche (Olea europea v. silvestris), 15% algarrobo (Ceratonia siliqua), 10% lentisco (Pistacia lentiscus), 10% enebro (Juniperus communis, Juniperus oxycedrus,), 5% espino negro, palmera, sabina, almez; 5% palmito, aromáticas y esparto.
- En definitiva, se trata de hacer una gestión del Parque Ecológico marcada por la filosofía que Vicente Blanes Pardo defendió, incorporando criterios ambientales con fundamentación científica y con planificación a largo plazo, con una manera diferente de actuar que minimice los impactos ambientales y preserve la riqueza ecológica y los recursos naturales de la zona.